La bruja de Tepoztlán.

Mariela Mendoza viajó a Tepoztlán con sus papás para visitar a sus tíos. Cuando llegaron, notaron que la colonia estaba muy solay, al entrar a la vivienda, una persona mayor con aliento horrible y una sonrisa que dejaba ver sus dientes postizos amarillos, les dijo que los tíos habían fallecido en un accidente.
Los papás de Mariela le pidieron una explicación que jamás supo darles y, cuando le preguntaron qué pasaría con la casa, dijo que se haría cargo de todo. A pesar de eso, decidieron quedarse a dormir.
Mariela no podía conciliar el sueño y, cuando se levantó al baño, vio a la anciana en una mecedora. La miró fijamente y se dio cuenta de que no tenía ojos y salió corriendo.
Subió a la habitación de sus papás, a quienes insistió que se fueran a un hotel. Cuando ya se iban, regresó por su ropa, pero, al salir, escuchó a la vieja decirle: "Mira, maldita, más les vale no regresar. Si dices una sola palabra, voy a descuartizarte para comerme tu corazón". Después, le dio un frío beso de despedida.
No regresaron a la casa, pero meses después, los padres supieron que la anciana había muerto en circunstancias muy extrañas. La encontraron desnuda, sin ojos y rodeada de pájaros muertos. Todavía no se sabe si la mujer era una bruja o había sido víctima de un ritual.
